Noticias

DACA cambio mi vida

Por César Hurtado | churtado@norsanmedia.com

Charlotte, NC.- Nacido en Durango, México, Joan Villarreal llegó a los cuatro años acompañando a sus padres que llegaban a visitar a unos familiares en Chicago. Al quedar embarazada su madre decidieron permanecer en el país y así lo hicieron.

“En ese entonces en Chicago no se necesitaba nada, todos hablaban español, no había problemas de licencias y podías trabajar sin problemas”, recuerda el mexicano.

Después de cinco años se mudaron a Charlotte y descubrieron que las cosas no eran tan fáciles como inicialmente les parecieron.

Triste panorama 

Al llegar a los 16 años, cuando realizaba sus exámenes para el SAT en la escuela secundaria East Meck, Joan -quien participaba en el programa de estudios avanzados IB (International Bachelorette)- se dio cuenta que era casi imposible continuar estudios superiores por su condición de indocumentado, una realidad que ya le había abierto los ojos pues no había podido tener una licencia de conducir ni la tranquilidad de movilizarse sin el temor de ser capturado y deportado.

Sin embargo, su impulso de empresario hizo que, junto con su tío, formara una compañía de piscinas “para que así pudiera trabajar, conseguir dinero y  poder ir a la escuela”.

Cuando el 15 de junio de 2012 el presidente Barack Obama anunció el programa de Acción Diferida para los Llegados en la Infancia (DACA), Joan de inmediato se puso en marcha para reunir la documentación requerida y, al iniciarse la aceptación de solicitudes el 15 de agosto del mismo año fue uno de los primeros en presentarla.

¡Gracias DACA!

Con una autorización para trabajar, el joven pudo conseguir empleo en M/I Homes, una de las compañías constructoras de viviendas más importantes a nivel nacional.  Como superintendente, Joan se encargó de la supervisión de tres grandes comunidades en Charlotte, lo que le valió, en corto tiempo, ser reconocido como el Superintendente del año en esa empresa.

Aparte del aspecto laboral, con la protección temporal, pudo iniciar un historial de crédito, “compré una camioneta, mi casa, me pude casar.  Mi vida cambió completamente y ahora, después de casarme, ya tengo la residencia y estamos en el proceso para, en unos años, convertirme en ciudadano norteamericano”, señaló.

Esperanza

El hermano de Joan es beneficiario de DACA y, como refiere, ha sido muy duro para ellos ver la cancelación del programa. “Él y mis amigos que tienen DACA son buenas personas, gente muy alerta, despiertos, le echan ganas y muchos ya compraron su casa, un carro, pagan sus impuestos y hacen todo bien, todo correcto y solo quieren una oportunidad para salir adelante”, afirma.

Sin embargo, a veces la incertidumbre los preocupa.  “Aunque no sabemos lo que va a pasar no podemos estar con miedo.  Estamos esperando algo, algo va a pasar y estamos confiados”, asegura Villarreal quien, con grandes planes para el desarrollo de su compañía en la ciudad, espera ser también una luz para el crecimiento económico de la comunidad hispana.

Facebook Comments
Show More
Close