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El coronavirus desaparecerá con el verano, ¿verdad o mito?



El coronavirus desaparecerá con el verano, ¿verdad o mito? En el caso de la influenza, el invierno es el momento en que se producen más contagios.

Tras confirmarse los primeros casos del nuevo coronavirus en México la semana pasada, el secretario de Salud, Jorge Alcocer, destacó un punto que les juega su favor: la aproximación del fin del invierno.

Alcocer no ha sido el único en considerar el inicio de las temperaturas más cálidas, con el cambio de estación, como un factor de peso en la propagación del virus. El presidente estadounidense, Donald Trump, también expresó su convicción de que para el mes de abril, con el ascenso de las temperaturas en el hemisferio norte, el problema desaparecería por sí solo.

Y un simple vistazo a los mapas que muestran la distribución del covid-19, con la gran mayoría de los infectados en el hemisferio norte, parece dar la razón a este argumento. Entonces, ¿es realmente posible que el nuevo coronavirus siga el mismo patrón de la gripe común, y su propagación se vaya desacelerando con la llegada del buen tiempo?


 Según le explica a BBC Mundo Marcos Espinal, Director del Departamento de Enfermedades Transmisibles y Determinantes Ambientales de la Salud de la Organización Panamericana de la Salud, “aún es temprano para decir que el virus tendrá temporadas, pero si nos basamos en los patrones de los virus que producen la gripe o la influenza, esto puede ser esperable“.

Investigaciones sobre la influenza, dice Espinal, muestran que “este tipo de virus tiende a ser más activos y más agresivos en el invierno que en el verano”. En invierno, la gente tiende a pasar menos tiempo al aire libre, y se reúnen en lugares cerrados, donde hay gran proximidad entre unos y otros.  Por un lado, esto se debe a que la gente suele pasar menos tiempo al aire libre y se aglutina en lugares interiores, en los que se reduce la distancia interpersonal, y eso aumenta el riesgo de contagio.
 Pero también se debe al modo de transmisión. Sabemos que el coronavirus se esparce a través de las microgotas que una persona infectada expulsa por la nariz y la boca cuando tose o estornuda. “En el invierno, cuando hay vientos fríos y menos humedad, estas gotitas tienden a durar más en el ambiente y por ello los virus se mantienen más activos”, explica Espinal.

 “Con el calor, en cambio, se destruyen más rápido”. Por esta razón, la transmisión resulta menos eficiente. No obstante, aclara el experto, si bien esta información es válida para la influenza y para otros coronavirus, “este es un virus nuevo, y no se sabe al 100% si se comportará de esta manera”. “Hay que esperar y seguir estudiando: todos los días estamos aprendiendo algo nuevo sobre el coronavirus”.



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