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Migrantes y minorías ven con “desconfianza y temor” el Censo 2020



Cuando faltan menos de cuatro meses para que comience el censo de población, muchos hispanos ven el trámite con “desconfianza y temor”, afirmó este jueves la Asociación Nacional de Funcionarios Latinos Electos y Nombrados (NALEO) ante un comité de la Cámara de Representantes federal.

El intento del Gobierno por incluir en el censo una pregunta sobre la ciudadanía “creó y continúa fomentando temor acerca de cómo se usarán los datos en medio de un ambiente antiinmigrante promovido por este gobierno”, dijo ante el Comité de Supervisión y Reforma el responsable de esta organización que reúne a más de 6.000 funcionarios públicos latinos.

El censo de población se realiza por mandato constitucional cada 10 años y sus resultados determinan asuntos vitales como las asignaciones de recursos federales para educación, vivienda y desarrollo económico, y la representación en la Cámara baja del Congreso.

El Gobierno de Trump hizo un intento por incluir en los cuestionarios del censo una pregunta acerca de la ciudadanía de quienes responden, una medida que fue querellada ante los tribunales y desechada, pero que de todos modos inquieta a los inmigrantes temerosos de que los datos que den a la Oficina del Censo se usen para otros fines.

Para aumentar la desconfianza de muchos, se supo recientemente que, por orden del presidente Donald Trump, el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) compartirá datos de ciudadanía individuales con la Oficina del Censo.

Al cruzar la información de las bases de datos, el Gobierno espera lograr datos sobre el estado de ciudadanía estadounidense de todos aquellos que viven en el país, reportó el portal Federal Computer Week.

“La gente que no es contada permanece invisible por los próximos diez años”, dijo Vanita Gupta, presidenta de la Conferencia de Liderazgo y Derechos Civiles y Humanos en una audiencia en la que también participó John Yang, presidente de Avance de Justicia de Asiático-Estadounidenses.

El Censo de 2020, que se prevé que certifique que la población de EE.UU. supera los 329 millones de personas- será no solo el mayor en la historia del país sino también el primero que se llevará a cabo principalmente por internet.

La representante Carolyn Maloney, demócrata de Nueva York y presidenta del comité, enfatizó que los resultados de este censo dictarán la distribución de 1,5 billones de dólares en fondos federales que “las comunidades más necesitadas esperan para la salud de los niños, Medicaid, escuelas y viviendas”.

El representante Jim Jordan, de Ohio y el republicano de mayor jerarquía en el Comité, defendió el intento del Gobierno del presidente Trump al decir que la pregunta sobre ciudadanía “se usa en otros países y hasta las Naciones Unidas la recomiendan”.

“Los demócratas argumentan que la intención fue descontar algunas comunidades”, añadió. “Dejémonos de andar con jueguitos y enfoquémonos de nuevo en las metas esenciales: la Oficina del Censo hace todo lo que puede para contar a todos”.

“Muchos latinos prefieren responder con el formulario de papel en la mano y la Oficina del Censo debería prepararse para una demanda de los formularios de papel”, dijo Vargas. “La mayoría de los latinos que prefiere responder al censo por vía digital tiende a usar dispositivos móviles”.

Vargas señaló que la Oficina del Censo, en la preparación de los materiales para la población, continúa empleando un par de preguntas que resultan confusas para muchos latinos: “origen” y “raza”.

Puesto que “hispano” o “latino” no es una raza, las dos preguntas dejan perplejos a muchos latinos que pueden ser nacidos en Estados Unidos o ser oriundos de más de una veintena de países, y pueden ser blancos, negros o mestizos.

“Muchos latinos dejarán las preguntas en blanco”, indicó Vargas.

El representante Jimmy Gómez, demócrata de California, sostuvo que ya el Censo de 2010 no contó a muchos latinos, afroamericanos y otros grupos de bajos ingresos y añadió que “debido a la desconfianza en estas comunidades se requiere una movilización masiva para lograr que todos sean contados”.

Gupta apuntó que el de 2020 “será el censo más grande y más difícil, en tiempos en que la población es cada vez más diversa en geografía y lenguajes”.

“Las poblaciones rurales, los más pobres y de mayor edad encaran dificultades crecientes en este censo de alta tecnología”, agregó. “Hay que encarar los problemas de la brecha digital”.

Según el censo de 2010, cuando la población de EEUU era de 308,7 millones de personas, un total de 50,1 millones (16 % del total) eran de origen latino y una década antes había en el país 35,3 millones de hispanos, el 13 % de la población total.

La Oficina del Censo ha indicado que para el 1 de abril cada hogar en el país habrá recibido una invitación para participar en el conteo, y las respuestas pueden hacerse en internet, por teléfono o remitiendo por correo el formulario de papel.

En mayo los agentes de la Oficina del Censo empezarán a visitar hogares que no hayan respondido al censo, y en diciembre se entregarán al presidente y al Congreso las cifras que determinarán las asignaciones de fondos.



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