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¿Qué hacer cuando no quiere cargar tu celular?

Enchufas tu celular al tomacorriente y no carga. Quizá dice: “No se está cargando” en la esquina. Quizá dice que está cargando, pero el indicador de batería no parece avanzar en absoluto. O quizá tu teléfono ni siquiera reconoce que está conectado. Sin importar de qué se trate, estos son algunos consejos de diagnóstico de problemas para que puedas cargar tu dispositivo.

Comencemos con lo más evidente: tu cable o adaptador de pared podrían estar dañados,lo que causaría una mala conexión que le impide cargar tu smartphone o tableta. Si tienes otro cargador por ahí, prueba con un cable, adaptador o incluso un tomacorriente distinto. Si tu teléfono carga después de cambiarlos, sabrás que uno de esos objetos es el posible culpable y puedes comenzar tu trabajo de detective para descartar a los demás.

En algunos casos, quizá estés utilizando el cargador equivocado, pues no todos los adaptadores son aptos para el mismo suministro de potencia. El adaptador de pared que venía con tu viejo lector digital quizá no cargará tu nuevo iPad Pro, por ejemplo. De ser así, solo tenes que asegurarte de usar el accesorio adecuado para cada dispositivo.

En otras ocasiones, tal vez tengas un cable o adaptador que no funciona en absoluto y su destino será el bote de basura (o enviarlo a un centro de procesamiento de desechos electrónicos, si eres una persona que se preocupa por el medioambiente). Las fallas de los cables pueden ocurrir de vez en cuando, pero suceden mucho más con productos baratos e imitaciones, así que procura elegir marcas reconocidas y respetadas. Es tentador comprar uno de esos cargadores baratos en la fila de la caja del supermercado -sobre todo porque gastarías la considerable cantidad de $40 dólares si compras uno original de Apple- pero no escatimes. Los cargadores baratos no solo son poco confiables, sino que, en algunos casos, también podrían provocar un incendio, así que elige una empresa confiable si quieres ahorrar un poco.

Ya que estamos en esas, asegúrate de conectar tu dispositivo directamente en el tomacorriente de pared. Conectar tu aparato a una computadora (o a un conector USB multipuertos para la computadora) quizá no proporciona la energía suficiente para cargarlo. Aunque tu conector USB tenga un cable especial de corriente alterna conectado a la pared, los puertos quizá no son aptos para el nivel de suministro de potencia que requiere tu dispositivo.

Esto es más común con las tabletas (que necesitan más energía para cargar a una velocidad decente), pero también puede pasar con los celulares en ciertos puertos USB. Si estás conectado a un multicontacto, desconecta el cargador e intenta con un tomacorriente de pared, pues nunca sabes si el puerto se descompuso. Cuantos menos eslabones haya entre tu móvil y la pared, mejor.

Suena tonto, pero los problemas de carga a menudo pueden ser algo tan simple como un puerto de carga sucio. Cuando tu celular vive en tu bolsillo, acumula un poco de polvo y pelusa y, cada vez que conectas tu cable, compactas esa suciedad más y más. Eso podría evitar que el cable se conecte de manera adecuada con el puerto de carga. Si tienes un dispositivo con un conector USB tipo C, la “pestaña” en el centro del puerto podría estar un poco doblada, lo cual provoca problemas similares.

Por suerte, ambos problemas pueden resolverse con un simple palillo. Mételo al puerto (suavemente, para que no quiebres la punta dentro del celular) e intenta atrapar el polvo o la pelusa que se haya acumulado al interior. Si tienes una pestaña doblada, desdóblala con cuidado de vuelta a la posición adecuada e intenta conectar tu teléfono de nuevo. Quizá te sorprenda descubrir que una pequeña intervención quirúrgica con un palillo de dientes era todo lo que necesitabas para que tu dispositivo recuperara su capacidad total de carga.

Si tu celular dice que se está cargando pero el indicador de batería apenas aumenta, podría deberse a que estás usándolo demasiado mientras lo cargas. Es probable que no te des cuenta de esto si estás viendo Facebook, pero si empleas juegos, usas la navegación GPS o utilizas otras aplicaciones que gastan mucha energía mientras tu dispositivo está conectado, tu teléfono puede descargarse tan rápido como se carga.

Así que, si tienes problemas, intenta conectar tu teléfono y déjalo ahí un rato. Si el porcentaje de la batería aumenta normalmente, es probable que todo esté bien con tu aparato, simplemente debes cargarlo durante periodos de poco uso. No te preocupes por ponerlo en modo avión o apagarlo, eso solo te ahorrará algunos minutos del tiempo de carga. Solo trata de cargarlo cuando no lo estés usando de manera activa.

Si ninguna de las opciones anteriores te ayuda a diagnosticar el problema, tendrás que considerar la posibilidad de que tu móvil esté dañado o defectuoso. Cuando eso sucede, tu única alternativa -antes de abrirlo tú mismo- es llevarlo al fabricante. Si tienes un iPhone o un iPad, solo tendrás que hacer una visita (relativamente) fácil y rápida a la tienda oficial de Apple pero, para otros modelos de celulares que utilicen Android de Google, lo más probable es que debas llamar a la línea de atención al cliente y mandarlo reparar. Dependiendo del problema y de la garantía, quizá debas pagar el arreglo -y quedarte sin teléfono mientras lo reparan- pero, de cualquier manera, será más barato que comprar un nuevo dispositivo.

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